Las dudas se disipan para descubrirse el prologo de lo que ha de llegar. El miedo a lo desconocido no debe de ser un impedimento a continuar el camino que el destino te muestra cuando las dudas te acechan del por donde continuar.
Miento cuando digo que no necesito a nadie, miento cuando digo que sólo soy una amalgama de principios e ideales. Mi forma de ser, de actuar no es más que la consecuencia de la antítesis de la gente con la que me rodeo.
Todo principio de un nuevo camino es y debe de ser, al igual que el nacimiento de un bebe, el subproducto de un esfuerzo, que por su naturaleza conlleva el sufrimiento del pretender obtener lo planeado. A continuación esperamos con la duda del que llegará, del si hemos conseguido lo soñado. Esto es algo que se gana de la experiencia al saber que las cosas no suelen ser como uno ha soñado (llegando a veces a la nefasta sensación de la decepción).
Ya al haber obtenido el producto de lo trabajado, ya sea este bueno o malo, no deja de ser algo propio y algo adscrito perpetuamente a su creador. Y es justamente en este instante en el que se crea una marca en el tiempo que no es mas que el final de lo acontecido y el principio de lo desconocido.
Y sin más que decir os envío el más sincero saludo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario